sábado, 1 de septiembre de 2012

Los Portadores de Sueños






  Las vacaciones me permiten  la experiencia de la lectura pausada , de la lectura de todo ( los fines de semana también) y  comparto hoy un poema de la nicaragüense Gioconda Belli (1948). Dos textos para soñar y crear. Un poema y un texto ensayístico para revisar nuestras creencias con respecto a los cambios del planeta y de nuestras vidas. 
  Dar especial atención a nuestra idea del Ser y su conciencia ( ¿la nuestra? ) ,permitirnos hoy ver el mundo, nuestro país en las acciones y palabras nuestras y ajenas. Me detengo al reconocer que no debemos desestimar “el grito ajeno”:
“Me imagino una cruzada para inventar impulsos eléctricos por donde viaje la alegre promesa de un cielo en la tierra. ¿Será entonces mi rol de paridora de palabras la invasión de ese cuadrilátero celeste que brilla sobre mi mesa de trabajo? ¿Gritar frases inspiradas que subleven rebeliones al batir alas en habitaciones distantes? ¿Hacer que la computadora huela a canela y transmita lirios, y que batan a rebato los cursores como pequeños ecos del corazón?
¿Seré cibernauta en una era de exploraciones donde se develen los territorios amplios de la conciencia, las infinitas combinaciones de lóbulos y parietales interactuando? ¿Asistiré a la danza impredecible de millones de mentes reflejándose entre sí, expandiéndose y volviéndose a reflejar. Una infinita cantidad de neuronas estimulándose, acariciándose, haciéndose el amor? Comunidades convocadas con el leve pulsar de una tecla cohabitando en el espacio común de una misma inteligencia. Los barcos en la niebla del ciberespacio sonando sirenas de navegantes. La sigilosa desaparición de cercos y alambradas.
¿Será acaso éste el sentido más profundo de la frase oscura del Génesis: en el principio era el Verbo? ¿La palabra como principio vital? ¿Los números su alimento primigenio?”
  Las palabras de la escritora Gioconda Belli describen las conexiones/comunicaciones en nuestra época y nos invitan al contacto piel a piel:
“Navegando por los vastos espacios interconectados Afirmaré sobre el teclado la nostalgia por las quimeras y la irrenunciable permanencia de los gozos esenciales: El rosa oscuro de los cuerpos. Su fusión nuclear gestando el Universo. El anverso de la mano intuyendo en la mejilla la cercanía del sol. El vientre ejecutando su programa perfecto: la eternidad de los columpios en los parques. La negativa a que jamás se olvide el tajo sangrante del grito ajeno.”
  En Venezuela vivimos cambios fuertes que no pueden ser ocultados y/o silenciados con palabras .La fuerza del fuego y de las aguas genera gritos ,voces que no son silenciadas con facilidad, imágenes circulan por las redes sociales creando impacto en todos. Fuego y Agua frente a palabras?
   Fuego y Agua frente a palabras! Defendamos las nuestras dando la atención y creando la reflexión para no repetir viejos errores. Las nuestras para apoyar y crear la transformación necesaria.

Los portadores de sueños  de Gioconda Belli


En todas las profecías
está  escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará  su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores;
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua al corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales tuvieron algo que ver con esto,
la verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas,
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piececitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los  árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.


Belli,G La Escritora de Cara al Milenio. Disponible enhttp://www.sololiteratura.com/gio/gioartlaescritora.htm  

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